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Lecciones del Estado de México

Se pueden decir tantas cosas sobre la avasalladora victoria de la maestra Delfina Gómez en el Estado de México. Se puede decir, por ejemplo, que dado el tamaño del padrón electoral mexiquense su triunfo asegura que en los comicios del próximo año se imponga la continuidad del proceso de transformación iniciado en 2018. Se puede decir también que la elección perfila a convertirse en un ejemplo paradigmático de la importancia de la unidad interna como imperativo estratégico para el fortalecimiento de una candidatura, especialmente en coyunturas de fuerte polarización. Incluso se puede decir también que su elección reivindica la formulación de una campaña fundada en la presentación y discusión de propuestas, así como en el impulso a la organización territorial de base. Sin embargo, me gustaría centrarme en una idea que identifiqué mientras participaba en varios de los mítines que la profesora convocó el sur del estado, un sentimiento que iluminaba de una manera muy especial las esperanz...

Vamos a andar

Conforme nos acercamos a los comicios de 2024 las aguas que navega el movimiento de la cuarta transformación y las izquierdas que aglutina parecen cada vez más turbias. Con el avance de los meses se observan a todo lo ancho del territorio nuevos destapes, declaratorias de alianzas y postales fotográficas que dan cuenta de una clase política inquieta, presurosa por convertir este “tiempo de definiciones” en un escaparate de sus propios proyectos y agendas políticas. Es verdad que esto último es natural en cualquier coyuntura electoral, más tratándose de la sucesión presidencial, sin embargo, no estaría de más recodar que por encima de aquella teatralidad, se haya el pulso palpitante de proyecto de nación del que, si bien ya se han colocado los cimientos, aún resta mucho por hacer para consolidar.  De esto quiero hablar, pues he notado que entre muchas y muchos compañeros subsiste la legítima preocupación del curso que, frente al penoso espectáculo que en ocasiones ofrecen las aspira...

Al diablo con sus instituciones

El 5 de septiembre de 2006, tras la resolución del Tribunal Electoral Federal de otorgar al candidato panista Felipe Calderón el triunfo electoral en los comicios presidenciales celebrados ese mismo año, frente a un zócalo capitalino atiborrado por decenas de miles de simpatizantes, Andrés Manuel López Obrador profirió en tribuna, al referirse al pacto cupular a través del cual el conservadurismo buscaría legitimar su permanencia en el poder pese a los cuestionamientos del pueblo movilizado, una frase que lo acecharía en los años por venir: “al diablo con sus instituciones”.  No hizo falta mucho tiempo para que, en sincronía casi orquestal, la industria mediática y la clase política de aquel entonces acometieran contra el tabasqueño, condenándolo por una frase que supuestamente lo retrataba como una figura violenta y anacrónica respecto a los alientos democráticos que, decían ellos, distinguían a la transición. Pese a ello, Andrés Manuel se mantuvo incólume en su postura y sobre lo...

El poder fragmentado

En julio de 2018 éramos un mar de expectativas. Tras tres décadas de hegemonía neoliberal y quince años de una cruenta guerra con el narcotráfico, el arribo al poder de Andrés Manuel López Obrador constituía para todo el pueblo de México una promesa de transformación sin precedentes. La exacerbación de la violencia, los escándalos de corrupción y la agudización de la desigualdad que había marcado el curso de gobiernos comandados bajo las siglas del PRI y el PAN animaba a la ciudadanía a soñar, de la mano del liderazgo del tabasqueño, con nuevos horizontes que devolvieron los ideales de honestidad y justicia social al proyecto nacional. Más aún, en un país como el nuestro, en donde el control del Ejecutivo federal parecía reunir tanto poder, la misión inclusiva y redistributiva del entonces candidato de la coalición Juntos Haremos Historia parecía más factible que nunca. Sin embargo, a cuatro años del episodio histórico que representó la toma de protesta como Presidente de la República ...

Del derecho a transformar

Ante el barullo que han traído consigo los respingos y manoteos de consejeros y comisionados del INE y el INAI, quisiera proponerles conversar sobre los ecos de ese minúsculo artículo 39, desdeñado por las huestes del conservadurismo moderno, de nuestra Carta Magna, que reza: “La soberanía nacional reside esencial y originariamente en el pueblo. Todo poder público dimana del pueblo y se instituye para beneficio de éste. El pueblo tiene en todo tiempo el inalienable derecho de alterar o modificar la forma de su gobierno.” Más de un siglo lleva esa sentencia plasmada en nuestra Constitución, escrita precisamente en los álgidos debates que produjo la energía constituyente de la tercera transformación.  Un par de artículos más adelante la Carta Magna decreta, previniendo los riesgos de más disputas populares, lo siguiente: “ El pueblo ejerce su soberanía por medio de los Poderes de la Unión, en los casos de la competencia de éstos, y por los de los Estados y la Ciudad de México… ” Ning...

El juicio de la historia

Es fácil suponer desde el poder que la corrupción, el nepotismo, el enriquecimiento ilícito a costa del erario y la confabulación a favor de un puñado de intereses cómplices (en menoscabo de la paz y el bienestar de las mayorías desprotegidas de la población) podrán permanecer impunes al paso de los años. La posición ventajosa y privilegiada que brinda la función pública, la participación en garbos desayunos y en reuniones donairosas de toma de decisiones, la confianza que otorga el fuero y los sueldos abultados, entre otras cosas, puede sumergir al tonto en una espiral de ambición y autocomplacencia que termine por hacerle desdeñar una de las más poderosas verdades que existen en política: la historia no deja de juzgar a nadie.  El juicio contra Genaro García Luna, otrora distinguido como el jefe policiaco más importante del país, dueño incontrovertible del monopolio de la violencia durante dos de los más sanguinarios sexenios de los que el pueblo de México tenga memoria, quien ah...

Crítica o estrategia

Decía Benedetti en uno de sus versos más famosos que, cuando menos en el amor, su táctica consistía en ser franco, con la esperanza de evitarse falsas ilusiones y así presentarse “sin telón, ni abismos”. En contrapartida, la estrategia, quizá por esencia más sagaz y artificiosa, consistía en irse instalando de poco en poco en el deseo y la convicción del otro. Hay entre las febriles líneas del uruguayo una correspondencia interesante con el agitado clima político que hoy se vive en la conversación pública en nuestro país, cada vez más influida por el proceso de sucesión presidencial previsto a celebrare a mediados de 2024.  Así pues, ante la creciente exposición de quienes aspiran a obtener la candidatura de Morena para la presidencia de México, el desempeño en sus respectivos encargos se ha convertido, hoy más que nunca, en epicentro del escrutinio ciudadano, así como razón suficiente para justiciar el acecho incansable por parte de los medios de comunicación. En tal contexto, el ...