Vamos a andar
Conforme nos acercamos a los comicios de 2024 las aguas que navega el movimiento de la cuarta transformación y las izquierdas que aglutina parecen cada vez más turbias. Con el avance de los meses se observan a todo lo ancho del territorio nuevos destapes, declaratorias de alianzas y postales fotográficas que dan cuenta de una clase política inquieta, presurosa por convertir este “tiempo de definiciones” en un escaparate de sus propios proyectos y agendas políticas. Es verdad que esto último es natural en cualquier coyuntura electoral, más tratándose de la sucesión presidencial, sin embargo, no estaría de más recodar que por encima de aquella teatralidad, se haya el pulso palpitante de proyecto de nación del que, si bien ya se han colocado los cimientos, aún resta mucho por hacer para consolidar. De esto quiero hablar, pues he notado que entre muchas y muchos compañeros subsiste la legítima preocupación del curso que, frente al penoso espectáculo que en ocasiones ofrecen las aspira...